Aprobamos reformas que sirven para crecer

Muy buenos días a todos y a todos ustedes.

Quiero iniciar –y no como un asunto meramente protocolario– saludando con enorme afecto y respeto a este gran Gobernador que ustedes tienen aquí en Durango, a Don Jorge Herrera Caldera, quien siempre ha sido un promotor incansable del trabajo de modernización, no nada más de su Estado, sino del país. Lo ha demostrado aquí y en cualquier ámbito en donde él ha llevado a cabo sus propuestas, que vienen a justificar como buenas ideas, para obtener un mejor país.

Me consta su trabajo en la Conago, lo hace cotidianamente en las reuniones que tenemos de trabajo, de tal suerte que es un privilegio estar aquí, mi querido amigo Gobernador, Jorge Herrera Caldera.

La invitación que hoy me hicieron mis amigas y mis amigos diputados federales para venir aquí a su Estado –con la venia de mi senadora, Leticia Herrera–, es producto de un trabajo conjunto que ha permitido –como le comentaba yo hace unos momentos a los medios de comunicación– empezar a mirar hacia el futuro con un país abierto y un país moderno que nos traiga –que ese es el propósito– un crecimiento económico mejor compartido, para poder abatir la desigualdad y sobre todo la pobreza, que ese es el punto.

En el Congreso –y no me van a dejar mentir ninguna de mis amigas y mis amigos Legisladores–, tuvimos un objetivo al acompañar al Presidente Enrique Peña Nieto en sus propuestas de modernización del país. Y era que, cada una de las acciones propuestas –ya vinieran del Ejecutivo, del entonces llamado Pacto por México, o del Congreso mismo–, tenían que distinguirse por saber si las mismas servían para crecer. Si servían para crecer lo más rápido, mejor; y distribuir sus beneficios de mejor manera, eran buenas. Y había que aprobarlas vinieran de donde vinieran.

Por ello –estoy seguro que tanto mis amigos ex gobernadores Maximiliano y José Ramírez Gamero lo entenderán porque hemos compartido muchos años juntos dentro de la política y sobre todo en el ejercicio del Gobierno–, teníamos que, simplemente acomodarlas y ponerlas en un ritmo.

Yo quisiera decirles, de las llamadas grandes 11 reformas que en México se han llevado a cabo, que vinieron a llevarnos a que en 22 meses hiciéramos 22 reformas Constitucionales, una por mes, dentro de la pluralidad que tenemos en Cámara de Diputados o en Cámara de Senadores, distinguían que las primeras de ellas tenían que ir acompasadas.

Hicimos una reforma para construir la nueva Ley Federal del Trabajo, no era cuestión fácil –lo sabe sobre todo nuestro amigo Ramírez Gamero– darnos una nueva legislación laboral para poder conciliar, en la modernidad en el Diglo XXI, las relaciones entre el capital y el trabajo. No parecía sencillo.

Profundizamos en ello. Y profundizamos muy bien. De tal suerte que    –y aquí un distinguido duranguense como Ricardo Fidel Pacheco, diputado federal, tuvo una enorme participación en la Comisión de Trabajo– logramos que pudiéramos avanzar dándonos una legislación moderna como hacía muchas décadas no lo lográbamos.

Recuerdo –al menos que nuestro amigo Ricardo me corrija– que la última modificación mayor que había sufrido la Ley Federal del Trabajo, se había llevado a cabo en la época del Presidente Luis Echeverría. Se había tocado y con pincitas la ley evitando profundizar en ella. Hoy se hizo un trabajo verdaderamente de fondo

Quiero decirles y comentarles la anécdota, esto habla y habla muy bien de los tiempos nuevos: El entonces presidente era Felipe Calderón, el presidente electo era Enrique Peña Nieto. Entrando esta modificación, el grupo parlamentario del presidente Enrique Peña Nieto, le hizo la consulta y  dijo: bueno esta es una propuesta que se está poniendo sobre la mesa, pues todavía aunque exiguo, porque faltaban meses del sexenio del anterior presidente.

¿Qué es lo que tendríamos que hacer los legisladores? En este caso los diputados, con quienes tengo el honor de coordinarme. La respuesta fue muy clara: Oye, esta nueva legislación le sirve a México para avanzar. Digo, lo que tenemos en lectura si le sirve a México, será difícil conciliar entre todos nosotros, pero sí le sirve.

Dijo si le sirve a México, yo pido a mi bancada que la vote a favor, y así empezamos ese curso de las reformas; y tuvimos una nueva Ley Federal de Trabajo, que facilita las relaciones entres los dos, entre los que invierten y quienes tienen derechos en el trabajo. Nunca el trabajo perdió uno solo de los derechos alcanzados durante tanto tiempo.

Pero la manera en como pueden convivir hoy, facilita la creación de empleos. Bueno, entonces era una reforma que cumplía con el propósito: sirve para crecer, sirve para generar empleos, es buena, aprobémosla.

A partir de ello, llega el presidente Enrique Peña Nieto, y hace  también su primera presentación de una reforma de fondo. Hizo una reforma que nos alcanza a todos: es la Reforma Educativa.

Al ponerla sobre la mesa, la Reforma Educativa, se inició la discusión. Nadie dudaba –ningún partido político de los que estuvieron en contienda en el 2012 o antes–, de la necesidad de una Reforma Educativa, pero nadie lo había propuesta.

De tal suerte que, la podíamos asumir con todos sus riesgos y retos que teníamos por delante.

Fuimos de la manera más unánime a lograr una reforma constitucional y una reforma legal en materia de educación, ¿Por qué? Porque  cumplía también con el objetivo, el objetivo era ¿sirve para crecer; generará mejores espacios de equidad? aprobémosla.

¿Y por qué? Porque estoy  convencido –y estoy seguro que nuestros amigos secretarios o nuestros amigos trabajadores, como todos en general lo debemos de saber– que no hay  un instrumento que nos dé más equidad, que nos equilibre más, que nos iguale más a los mexicanos que un trabajo digno de calidad y bien pagado y una educación de calidad, que nos vuelva altamente competitivos al igual que los demás.

No es una chequera igual de abultada que el más rico de los ricos, lo que nos puede hacer igual. Lo que nos hace iguales es un trabajo digno bien pagado y una educación de calidad que nos vuelva competitivos.

Y por eso fuimos a la reforma y tuvimos esas dos reformas, e iban acompasadas trabajo y educación. Esto lo estuvimos platicando y mucho en la Cámara, por eso es que después vino lo que debería de darnos también a todos más beneficios:

Una Reforma en Telecomunicaciones, temas antes nunca tocados, ni la Ley federal del Trabajo, ni una Reforma Educativa y menos el tema de Telecomunicaciones para mejorar la calidad del servicio y sobre todo el costo del mismo.

La velocidad que en el mundo se le está imprimiendo al tema de telecomunicaciones no se reflejaba en el país y el presidente Enrique Peña se atrevió y lo puso sobre la mesa.

Es cierto se retaba algunos actores fundamentales de carácter económico e influencia política, a que se modernizara.

No era una reforma muy bienvenida entre algunos de ellos pero sí era muy esperada por todos nosotros; ¿servía para crecer?, sí;  ¿servía para generar más empleo en base a la modernidad? sí; ¿era buena para México?, sí; y por eso la votamos, por eso es que estuvimos votándola.

Acabada ésta, no era casual que después de la del Trabajo, Educación, Telecomunicaciones, tuviéramos una Reforma en materia de Competencia Económica.

¿Servía para crecer y para generar empleos la Reforma en Materia de Competencia Económica? Sí servía, porque no hay algo que ayude más a la inversión que la competencia. Por eso es que la normamos como nunca antes, ¿para evitar qué?; evitar el establecimiento de monopolios, en donde se encontraran, porque los monopolios afectan a la ciudadanía.

En Telecomunicaciones ya tenemos algunas de las ventajas en año que entra –que es la más visible, aunque hay muchas más– ningún duranguense, ningún sonorense, ningún mexicano tendrá porque pagar las llamadas de larga distancia hechas en México, como sucede en cualquier otro país. 

Pero si no hubiéramos hecho la Reforma este primer beneficio no se tendría presente –pues así sucederá–  y en materia de competencia, empieza también a diluirse parte de los monopolios que se presentaban acumulándose mucha fuerza económica en pocas manos,  y eso inhibía las nuevas inversiones y por eso servía para crecer y por eso la estamos aprobando.

Se metía en medio de ellas la razón de la justicia. Hace un momento el señor Gobernador nos venía  –y con claridad–  presumiendo y lo hace con mucha razón, de que Durango viene siendo el pionero en este momento del inicio de los juicios que se imparten  ya con un Código Procesal Penal Único.

Porque antes de ese Código Procesal Penal Único, lo que teníamos son códigos procesales en cada uno de los espacios de la República Mexicana que no permitían que la justicie fuera expedida; por qué, porque daban pie a muchos otros recursos que se interponían por estar en contradicción con otros Códigos Procesales en la República Mexicana.

Me decía el señor Gobernador –orgulloso de los alcances que ha tenido la misma reforma y sobre todo la implementación en Durango–  que escasos días hacen, se llevó a cabo el Primer Juicio Oral aquí en Durango, duró 17 minutos; claro que le decía al señor Gobernador, ¿y resulto culpable o inocente?, Culpable, me dijo. A lo mejor al sentenciado le hubiera gustado esperar 17 años  como antes sucedía. Pero en 17 minutos se pudo resolver lo que antes se llevaba años.

Bueno eso parte también de un procedimiento que llevamos a cabo en la Cámara de Diputados en donde también el actor fundamental fue otro amigo nuestro, hoy ausente pero muy recordado que es el diputado Jorge Herrera, quién con una gran disposición, habilidad e inteligencia –así como lo han hecho nuestras otras diputadas y diputados–, estuvo siempre presente con la construcción de la reforma y a quién le mando mi cariño de siempre.

Yo estoy seguro que aquí el presidente del Tribunal estará de acuerdo con nosotros para celebrar esos avances –como también mis amigos diputados locales– que tienen mucho poder en la construcción de las reformas de constitucionales, porque sin su participación en el Congreso no hubiera sido posible; son reformas de gran calado.

Atienden una nueva Ley de Amparo, vamos que ustedes saben lo que eso significa, ya la habíamos trabajado de antemano –Ricardo- en el Senado y ahora la construimos en la Cámara de Diputados, pero sabíamos el valor que tenía, la esencia del Amparo que en México, que fue y revolucionó a América Latina como una garantía, como un Estado garantista, que se había quedado atrás obsoleta.

La llevamos a la modernidad. Pero obviamente en el avance se aparecen rápidamente también algunos actores fundamentales que son los partidos políticos y dicen: A ver,  estamos avanzando tan rápido que es necesario que construyamos las nuevas reglas del juego para  las elecciones del 2015 y el 18, –la verdad es que los que más impulsan las reformas electorales son los que pierden la anterior elección y uno de todas maneras tiene que ser consecuentes con ellos, pero si se necesitan nuevas reglas electorales para que todo sea transparente, pues hagamos las nuevas reglas electorales, tantas reglas electorales sean necesarias a fin de que estemos satisfechos con la contienda–; e hicimos una nueva Reforma Electoral pero incluimos también el tema de una Reforma Política.

Una Reforma Política tan platicada donde muchos de nosotros que era construir a futuro no la oportunidad o pertinencia, de lo que pueden ser las coaliciones electorales que sirven para ganar elecciones, sino las coaliciones de gobierno que sirven para dar mejores resultados.

Tenemos que acabar con aquella elección que tiene como resultados que el que gana, gana todo y que el que pierde, pierde todo y no deja gobernar.

El que gane en el futuro con una coalición de gobierno, que estará en posibilidad de suceder a partir del 2018, mirará a su alrededor e invitará a los demás a que construyamos hacia adelante, pero no como una gracia de que ganó las elecciones, como una generosidad del gobernante, sino como una posibilidad de establecer mejores gobiernos a futuro, en donde todos seamos parte.

Con esta Reforma Constitucional acabamos con los gobiernos divididos e iniciamos una ruta hacia los gobiernos compartidos. De tal suerte que cualquier gobierno, que después del 2018 opte por un gobierno de coalición, tendrá que someter al Congreso, los nombramientos de sus principales funcionarios.

De tal suerte que en las carteras en donde deban actuar, exista conocimiento, prestigio, estudios, reconocimiento, porque a veces se da que alguna de esas carteras las ocupen personajes desconocidos.

Hace tres años –que es poco–, algunos de nosotros proponíamos desde el Senado de la República, que se hicieran los gobiernos de coalición, platicaba con algunos empresarios en Guadalajara, en una reunión importante, como la que tengo aquí con ustedes en Durango, y les decía, ¿podrían levantar la mano para decirme quién es el Secretario de Economía del gobierno federal? Y la levantaban menguadamente una cuarta parte de los mismos.

Y después les decía, de quienes levantaron la mano, cuando termine este gobierno –el anterior–, ¿contratarían como director de su empresa al secretario de Economía, que tiene el gobierno? Y tímidamente la levantaban dos o tres. Entonces, mi pregunta era: ¿Por qué lo hicieron secretario de Economía de mi país, a alguien que ustedes no quieren contratar ni siquiera como gerente de su empresa?.

El proceso para el nombramiento de los funcionarios más importantes del gobierno, el secretario de Hacienda, de Relaciones Exteriores, de Economía, de Comunicaciones, debe tener mínimamente una ratificación por parte del Senado, les dije, para que sea obligado que el Presidente en turno, mida muy bien a quién nombra; porque de lo contrario, se desocupa una cartera y el Presidente en turno dice, “¿quién anda por aquí cerca, como a quién se les ocurre?”, así han llegado abogados a ser secretarios de Salud. Y ya no quiero seguir.

Pero la Reforma Política trae eso, la que se aprobó en el Congreso, en Cámara de Diputados en Durango, trae eso y algunas otras ventajas adicionales.

Sé que a mucho no les gusta lo que también va a traer después del 2018, que es la reelección en presidentes municipales, que es una facultad potestativa que se le ha dado a los Congresos, para que legisle en la materia. En diputados locales, federales, o en senadores, bastante polémico.

Pero sí cumple con el espíritu de que esos mínimamente pasen por una criba de reconocimiento; si hicieron bien su trabajo, que bueno, que así suceda, si no lo hicieron, estoy seguro que no lo merecen.

Profesionalizar el Congreso, ver si presidentes municipales que han dado resultados deban ser reelectos, creo que sí tiene sus ventajas. Como todo, tiene sus ventajas y desventajas, pero veo más ventajas que desventajas, pero al fin, fue un acuerdo que asumimos, de darnos la oportunidad de reflexionar, hasta ahí, por una ocasión, por dos ocasiones, punto se acaba. No llegamos a la de gobernadores lamentablemente, y estoy seguro que no las perdimos.

Pero estoy cierto que la Reforma Política-Electoral, junto con las otras reformas, nos ha hecho avanzar, nos hecho mirar hacia el futuro.

No podíamos, de ninguna manera, evitar que también tuviéramos una reforma en materia de Transparencia, porque si algo nos ha hecho falta en los últimos años, ha sido transparencia y lucha en contra de la corrupción, porque a veces, lo poco que tenemos con el crecimiento menguado, se reparte mal y de paso se merma con la corrupción.

Y la impunidad aparece con la falta de transparencia. Y por eso hicimos una reforma –Sonia y tú lo recuerdas perfectamente bien– en materia de transparencia. Avanzamos en esa materia y lo hicimos de manera correcta.

Todo esto era para llegar a algo que ha generado polémica, pero estoy seguro que intentaré explicarlo de manera más coloquial, una gran Reforma en materia de Energía.

Vamos, quien no ha platicado alrededor de lo que ha sido siempre en México, la energía y el petróleo; nos sentimos enormemente orgullosos y eso se conserva, que la propiedad del subsuelo siga siendo de la Nación, en del Estado mexicano, que con ello procura traerle beneficio a los mexicanos.

Ni una gota de petróleo debe privatizarse, sigue siendo de la Nación.

Lo que teníamos que buscar era una forma imaginativa de darle velocidad a la exploración y la extracción de los hidrocarburos, del petróleo. Lo que hemos visto es la caída de la extracción, es que los grandes mantos que se descubrieron como Cantarell, han declinado.

Obviamente que iban a declinar, no eran eternos, menos cuando por necesidad, en el sexenio de Vicente Fox, se les empezó a meter más presión a los pozos en Cantarell, con agua o con gas, para que produjeran más. Bueno, es que Cantarell llegó a producir cerca 2 millones de barriles diarios, un millón 600 mil.

Era algo extraordinario –la diputada Lourdes Quiñones y yo lo hemos platicado–, eso no podía ser siempre, ahorita lo tenemos en menos de 600 mil barriles y va en declinación. ¿Por qué? Porque lo presionamos tanto que dejó de producir la estabilidad que traíamos, de un millón de barriles, lo llevamos a un millón 600 mil, entonces empezó a declinar. Como el Zaap, que es un campo petrolero, casi igual que Cantarell, empieza también su declinación. Y entonces, lo que tenemos es menos producción. Pero ese no es el problema.

El problema más grave que habíamos visualizado desde hace tiempo, es que el petróleo en México, siendo de los mexicanos, venía o está siendo requerido mayormente para financiar el presupuesto del gobierno.

El petróleo en el Presupuesto, en la Ley de Ingresos se contemplaba para financiar el gasto y subsidiar a otras actividades. Había que cambiar el paradigma y eso es lo que sucedió.

En adelante, lo que pensamos es que el paradigma debe ser: el petróleo y la energía debe ser barata en México, para hacernos más competitivos; al ser más competitivos debe haber más inversión; al tener más inversión, debe haber más empleo; al haber más inversión y empleo, debe haber más recaudación, y con eso se financia el Presupuesto del gobierno, para atender los otros menesteres.

Vamos, es llegar al mismo objetivo, pero por diferente ruta. La energía debe ser para hacernos competitivos.

Lo sabemos muy, que el Siglo XX se significó por hacer competitivos a los países, y de ahí China por tener mano de obra barata. Bueno, ser competitivos por mano de obra barata, nos sentencia a tener empleos y mexicanos pobres.

Nosotros necesitamos ser competitivos porque tenemos energía barata, no porque tenemos empleo barato.

Aquí cerca, en Nuevo León, los industriales de Nuevo León prefieren ir e invertir en los últimos cuatro años –gobernador–, a Estados Unidos donde tienen energía barata, aunque paguen empleos más costosos; lo están haciendo, ¿por qué? porque tienen energía.

De lo que se trata es que en México tengamos energía barata, disponible y suficiente, eso es lo que trae la reforma.

La reforma cambia el paradigma, no es simplemente el intentar meter al sector privado a que conviva con el sector público, y entonces con esto violentamos lo que es la propiedad. La propiedad del petróleo sigue siendo de los mexicanos.

La velocidad que le estamos imprimiendo y el objetivo que estamos deseando con la Reforma Energética, es que México vuelva a crecer.

El problema  nuestro es la falta de crecimiento económico, y un crecimiento económico que comparta mucho más los beneficios para acabar la desigualdad y disminuir la pobreza, para eso es la educación de calidad, trabajo digno bien pagado, competitividad, telecomunicaciones, justicia y energía, con transparencia  y anticorrupción. Ese es el paquete.

No es casual, no son ocurrencias; sigue un ritmo, y el ritmo es que le vaya bien a nuestra gente, a nuestros niños, a nuestros jóvenes, a nuestras mujeres, a los hombres trabajadores, a los mexicanos de bien.

Por eso yo me siento muy orgulloso de estar aquí con ustedes en Durango –robarles unos minutos de su tiempo– para decirles que en el Congreso, sus diputadas, diputados, senadoras, senadores, todos juntos como uno solo, nos propusimos hacer realidad el discurso del cambio, no simplemente asumirlo como moda.

Hoy México es diferente, hoy México tiene bases sólidas para salir adelante.

Como bien lo dice el presidente Peña Nieto, ahora faltan los resultados, hay que ir por los resultados. Pero las bases son distintas.

Si no crecíamos, se debía a que no cambiamos, a que no hacíamos lo necesario para mirar hacia adelante, fijando el objetivo y cambiando de ruta.

Lo llevamos a cabo en esta segunda alternancia que ha vivido México y que permitió –y esto lo digo orgullosamente–, que el PRI después de las derrotas electorales que tuvimos, aprendiéramos de las mismas, y nos atreviéramos con audacia a hacer los verdaderos cambios en el país.

Por eso hoy vengo con ustedes a decirles que el trabajo de nosotros no ha terminado, continuaremos haciendo otras modificaciones y varias reformas en consecuencia con las reformas que tenemos, porque en donde encontremos un monopolio que no nos permita crecer, habremos de estar presentes haciendo la adecuación legislativa necesaria.

En donde veamos que no existe transparencia, habremos de hacer adecuaciones. Y próximamente habremos de ver nacer una Fiscalía Anticorrupción que viene incluida en la Reforma Política que aprobamos legisladores federales y locales, con una Fiscalía de la Nación, que incluya una Fiscalía Anticorrupción y también una Fiscalía Autónoma para Delitos Electorales.

Estoy enterado que el mismo Presidente de la República habrá de enviarla en estos días, y nosotros atenderla, siempre pensando en que esto beneficia al país, nos ayuda a todos, todos mejoramos, y todos debemos ser más felices.

Les agradezco mucho su tolerancia y atención, para este amigo suyo que solamente ha venido a decirles: gracias por estar presentes en cada una de nuestras reformas.

 

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